domingo, 10 de julio de 2011

Para Elías

En mi vida, podría hablarse perfectamente de dos momentos trascendentes y bien diferenciados; uno sería el antes y el después de conocer el haiku y el otro, como consecuencia del anterior, el que mediaría entre un antes de conocer a Elías y lo que vendrá...
Amigo Elías: doy las gracias por haberte conocido en el camino del haiku que así mismo es el vivir.

José L. Vicent

4 comentarios:

ASOCIACIÓN DE LA GENTE DEL HAIKU EN ALBACETE dijo...

Copio tal y como me lo ha enviado Jose Luis. La foto está hecha por Salomé, su mujer.

Si me permitís, me suscribo a las palabras de J.L.

Un beso. Toñi

紅葉 momiji dijo...

Uno que se suscribe también.
Qué gente y días tan espléndidos.
El haiku es el vivir. Ya lo creo. Es nuestra vida elegida.
Y nosotros como haijines, como dijo Ángel, hemos elegido la felicidad.

Un abrazo enorme a todos

pd. querida Toñi... ya te vale con la foto de portada... :D

Anónimo dijo...

Elías dice: Yo me había escrito mucho con José Luis. Mucho. Curiosamente, a quien más ha dado y da a esto del haiku, yo me empeñaba en exigirle más compromiso, que nos hiciera llegar presencialmente su saber. Cuando llegó a Aýna, en un taxi que la compañía le puso por avería, venía de estar horas tirado en la crudeza del verano manchego (su llegada era la más esperada de todo el curso). Aún así, yo me dije: de este no me separo ni un milímetro, he de exprimir y aprender mucho de su, al fin, tan esperada presencia. Igual le había imaginado un par de “embolaos”, sin nadie saberlo, para aprovechar su presencia en el curso al mil por ciento, era cosa de comprometerlo una vez ya allí. Pero… conforme nos saludamos, en ese mismo instante, en esos 5 segundos, supe que todo lo que me venía diciendo a cada una de mis propuestas sobre él, era estrictamente cierto, sin la más mínima exageración. Por ello, aún con la sensación de cuando se tiene algo maravilloso pero delicado, que a uno le gustaría estrujar, pero corre el gran riesgo de romper, decidí lo que tocaba hacer: conceder espacio, olvidar los embolaos y que todo transcurriese fluida y mansamente, con naturalidad. ¡Qué bruto soy! Finalmente triunfó lo obvio: mi admiración, el respeto y el extraordinario aprecio. Me sumo y suscribo lo dicho por ti, amigo Jose. Y creo que lo que vendrá, habrá de ser muy bueno para nuestra amistad y para el haiku. Seguro. Gracias por todo. Elías

Anónimo dijo...

Elías dice: Toñi, Mo, gracias. ¡pedazo de foto! ¡qué gusto da cada vez que abro este maravilloso blog!